Planifica tu primer viaje familiar a Europa
Limita tu itinerario a dos ciudades como máximo para evitar el agotamiento y reserva siempre alojamiento con acceso a cocina. Planifica una actividad principal por día, dejando las tardes libres para el tiempo de inactividad en parques locales.
- Elige un centro familiar. Elige ciudades con excelente transporte público y centros peatonales. Londres, Ámsterdam y Copenhague son ideales para principiantes porque son seguras, aptas para cochecitos y ofrecen mucho espacio verde.
- Reserva vuelos pensando en el sueño. Opta por vuelos nocturnos para viajes de larga distancia. Incluso si los niños no duermen bien, las luces de la cabina se atenuarán, lo que ayuda a mantener una apariencia de rutina nocturna.
- Usa la regla de 'Una Cosa Grande'. Programa solo un museo o monumento importante por día. Dedica el resto del tiempo a visitar parques infantiles locales o a pasear por los barrios para que los niños quemen energía.
- Envía tu equipo. No cargues cochecitos o tronas a través del Atlántico. Alquila equipo para bebés localmente o compra un cochecito ligero y barato tipo 'paraguas' al llegar que puedas dejar atrás si es necesario.
- ¿Debo llevar una silla de coche?
- Si planeas usar taxis o servicios de transporte compartido, sí. Sin embargo, si te limitas a trenes y metros, sáltatelo para ahorrarte la molestia de cargarlo.
- ¿Cómo manejamos el jet lag?
- Mantén a los niños despiertos hasta las 7:00 PM hora local el primer día. La luz solar natural y el movimiento son las mejores curas para los despertares tempranos.