Empacar para el Sudeste Asiático durante la temporada de monzones

Prioriza las telas sintéticas de secado rápido y el equipo impermeable para manejar la alta humedad y los aguaceros repentinos. Deja el algodón en casa y concéntrate en un sistema ligero y modular que mantenga tus electrónicos secos mientras permite que tu piel respire.

  1. Selecciona el calzado adecuado. Evita los zapatos de cuero o lona pesada que tardan días en secarse. Empaca un par de sandalias de senderismo resistentes y de secado rápido (como Tevas o Chacos) y un par de zapatillas ligeras de trail con malla transpirable. Prepárate para tener los pies mojados y elige calcetines de lana merino, que conservan el calor incluso cuando están húmedos.
  2. Prioriza la elección de la tela. Usa solo telas sintéticas o que absorban la humedad (mezclas de poliéster/nailon). El algodón es tu enemigo: se queda pesado, se enmohece y tarda una eternidad en secarse con un 90% de humedad. Si no se seca con el ventilador de la habitación del hotel en 4 horas, no lo lleves.
  3. Impermeabiliza tu equipo. No confíes en la afirmación de 'resistente al agua' de tu mochila. Compra una cubierta de mochila dedicada y bolsas secas internas para tus electrónicos y pasaporte. Usa una bolsa seca de 10 litros para tus excursiones de un día para proteger tu teléfono y cámara durante las tormentas tropicales repentinas.
  4. Elige tu impermeable sabiamente. Deja el impermeable de goma pesado. Quieres un impermeable altamente transpirable y sin forro con cremalleras en las axilas. Hará calor mientras llueve, así que si tu chaqueta no es transpirable, terminarás tan mojado por el sudor como si estuvieras empapado por la lluvia.
¿Me lloverá todo el día?
Normalmente no. La temporada de monzones en el Sudeste Asiático suele implicar lluvias intensas y cortas de 1 a 2 horas por la tarde, seguidas de sol. Raramente es una llovizna constante.
¿Debería llevar un paraguas?
Un paraguas compacto es útil para caminar por la ciudad, pero un impermeable es mejor para hacer senderismo o saltar entre islas, donde el viento a menudo hace que los paraguas sean inútiles.