Cómo empacar para viajes a gran altitud

Empaca en capas usando tejidos sintéticos o de lana que expulsen la humedad, y prioriza la protección solar y el equipo de hidratación. Dado que los niveles de oxígeno descienden a medida que asciendes, tu equipo debe centrarse en la regulación térmica y la comodidad física en lugar de ser pesado y voluminoso.

  1. Vístete por capas para temperaturas variables. Sigue la regla de las tres capas: una capa base que expulse la humedad, una capa intermedia aislante (forro polar o plumón) y una capa exterior a prueba de viento/agua. Las temperaturas pueden descender entre 3 y 5 grados Fahrenheit por cada 1,000 pies de ganancia de altitud.
  2. Prepárate para la exposición extrema a los rayos UV. Lleva protector solar de alto SPF (al menos SPF 50), gafas de sol polarizadas con protección UV400 y un sombrero de ala ancha. La radiación UV aumenta aproximadamente un 10% por cada 1,000 pies de altitud.
  3. Elige el calzado adecuado. Lleva botas de senderismo impermeables y ya usadas, con soporte para el tobillo. En altitudes elevadas, los senderos suelen ser rocosos o nevados; asegúrate de que tus botas ofrezcan una buena tracción y sean cómodas con calcetines gruesos de lana.
  4. Optimiza la eficiencia del oxígeno. Lleva una bolsa de hidratación que te permita beber sin detenerte. La deshidratación es la forma más rápida de desencadenar el mal de altura; intenta beber de 3 a 4 litros de agua al día.
¿Por qué no debo llevar algodón?
El algodón absorbe la humedad y se seca lentamente. En altitudes elevadas, el sudor o una ligera precipitación se congelarán contra tu piel, aumentando significativamente tu riesgo de hipotermia.
¿Necesito equipo especial para el mal de altura?
Lleva un oxímetro de pulso (entre $20 y $40) para monitorizar tus niveles de oxígeno en sangre. Si eres propenso a enfermar, consulta a tu médico sobre la acetazolamida recetada antes de irte.