Cómo hacer la maleta para mochilear por el Sudeste Asiático

Limita tu mochila a 40 litros o menos para evitar cargos por equipaje facturado y mantener la movilidad. Enfócate en telas ligeras que absorban la humedad y empaca solo ropa para una semana, sin importar la duración de tu viaje.

  1. Elige la mochila adecuada. Consigue una mochila de viaje de carga frontal de 35-40 litros. La carga frontal es innegociable; funciona como una maleta, lo que facilita encontrar tus cosas en lugar de rebuscar en una mochila de senderismo de carga superior.
  2. Usa cubos de compresión. Usa cubos de embalaje para dividir tu ropa por tipo (camisetas, pantalones, ropa interior). Comprimirlas ahorra un 30% de espacio y mantiene tu mochila organizada cuando te mueves entre hostales.
  3. Selecciona las telas adecuadas. Evita el denim pesado o el algodón. Opta por lana merino o materiales sintéticos que absorban la humedad y se sequen durante la noche. Puedes lavar la ropa por 1-2 dólares por kilogramo en lavanderías locales en todas partes.
  4. Reduce los líquidos. Solo empaca artículos de tocador de tamaño de viaje para los primeros 3 días. El champú, el jabón y el protector solar se venden en cualquier 7-Eleven de Tailandia, Vietnam e Indonesia por una fracción del costo.
¿Realmente necesito un cinturón portadinero?
No. Una riñonera oculta o simplemente guardar tus tarjetas y efectivo en un bolsillo interior con cierre es más seguro y cómodo en la humedad.
¿Es mejor llevar una maleta o una mochila?
Mochila. Muchas calles del Sudeste Asiático no están pavimentadas, son irregulares o propensas a inundarse. No querrás arrastrar una maleta con ruedas por un callejón embarrado en pleno monzón.