Cómo moverse por ciudades europeas con niños

Prioriza los alquileres de apartamentos sobre los hoteles para mantener una rutina y utiliza los parques locales y el transporte público para el tiempo libre. Limita tu horario a una actividad principal por día para evitar crisis y permitir descansos frecuentes para tomar algo.

  1. Domina el transporte. Evita los carritos pesados. Usa un cochecito tipo paraguas ligero y plegable o un portabebés resistente para niños pequeños. Los adoquines europeos son brutales para las ruedas de los cochecitos y es común navegar por estaciones de metro antiguas sin ascensores.
  2. Usa la regla de 'Una Gran Cosa'. Planifica solo un museo, monumento o visita guiada al día. Dedica el resto del tiempo a plazas públicas o parques de barrio donde los niños puedan moverse libremente mientras observas la vida local.
  3. Compras estratégicas en el supermercado. Visita un supermercado local tan pronto como llegues. Ten una 'bolsa de emergencia' con productos no perecederos como fruta, galletas y cajas de zumo para evitar rabietas por hambre cuando las cafeterías cierran para las siestas de mediodía.
  4. Maneja los baños como un profesional. Los baños públicos son raros y a menudo requieren monedas. Ten siempre monedas de 50 céntimos y de 1 euro, y ponte como regla parar en cualquier baño de museo o cafetería antes de salir a dar un paseo largo.
¿Son los restaurantes en Europa aptos para niños?
La mayoría lo son, pero no siempre tienen tronas o cambiadores. Busca zonas de asientos al aire libre; generalmente son más permisivos con los niños ruidosos que los comedores silenciosos y formales.
¿Debería llevar una silla de coche?
Solo si planeas alquilar un coche. Si te quedas en las ciudades y usas trenes/taxis, ocupan demasiado espacio y son un engorro para llevar de un lado a otro.