Cómo volar con niños pequeños

Volar con niños pequeños requiere una planificación estratégica de sus ritmos de sueño y una bolsa llena de actividades que cambien cada 20 minutos. Reserva siempre un vuelo directo y elige asientos junto a la ventana y en el pasillo para crear una base cerrada para jugar y dormir la siesta.

  1. Elige el momento adecuado. Reserva vuelos que coincidan con la hora normal de la siesta de tu hijo. Evita los vuelos nocturnos (red-eye) a menos que tu hijo duerma extremadamente bien; un niño pequeño con exceso de cansancio es más difícil de manejar que uno inquieto.
  2. Prepara el entretenimiento. Empaca una 'bolsa sorpresa'. Incluye 5-7 artículos pequeños y baratos de una tienda de segunda mano o un supermercado (por ejemplo, pegatinas, crayones nuevos o un cochecito pequeño). Envuélvelos en papel de regalo; el propio acto de desenvolver tarda 5 minutos y crea expectación.
  3. Maneja la igualación de presión. Asegúrate de que el niño succione un chupete, beba de un vaso con pajita o mastique algo durante el despegue y el aterrizaje. Esto ayuda a igualar la presión en los oídos y previene el llanto.
  4. Prioriza la seguridad y la comodidad. Lleva un asiento de coche aprobado si has pagado un asiento. Es lo más seguro para el niño y crea un entorno familiar que le facilita conciliar el sueño.
¿Debo llevar el cochecito hasta la puerta de embarque?
Sí, es la mejor manera de moverte por el aeropuerto. Usa un cochecito de paraguas ligero que se pueda plegar con una mano.
¿Cuántos pañales debo empacar?
Empaca pañales para 1.5 veces la duración prevista del vuelo. Los retrasos ocurren y no querrás quedarte sin ellos a 30.000 pies de altura.